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El Papa: los menores inmigrantes van tutelados por ley

Vaticano (18/01/2010) Hay que dar a los menores migrantes y refugiados garantías legislativas y tutela contra cualquier tipo de marginación o explotación. Lo ha dicho el Papa esta mañana en plaza de San Pedro antes del rezo del Ángelus, recordando el tema de su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado de hoy.

A las diferentes comunidades étnicas presentes, ha pedido que “participen plenamente en la vida social y eclesial, custodiando los valores de la propia cultura de origen”. Asimismo Benedicto XVI ha recordado la visita que realizará esta tarde a la gran Sinagoga de Roma, “ulterior etapa en el camino de la concordia y de la amistad entre católicos y judíos”, entre los cuales, a pesar de los problemas y dificultades, se respira “un clima de respeto y diálogo”, en el compromiso común de valorar lo que nos une: “la fe en un único Dios, pero también, la tutela de la vida y de la familia”, de la justicia social y de la paz.

A la vigilia de la apertura de la Semana de oración por la unidad de los cristianos, el Papa ha recordado que como cristianos “nuestro anuncio del Evangelio de Cristo será más creíble y eficaz, cuanto más estemos unidos en su amor, como verdaderos hermanos”.


Sobre el terrible terremoto de Haití, Benedicto XVI ha recordado la desaparición del arzobispo de la capital y de muchos sacerdotes, y ha solicitado seguir animando los esfuerzos de las numerosas organizaciones caritativas que se están haciendo cargo de las inmensas necesidades del país.

Benedicto XVI: Benedicto XVI: acoger a los inmigrantes, no rechazarlos

Vaticano (09/11/09) El fenómeno mundial migratorio puede convertirse en condición favorable para la comprensión entre los pueblos y para la construcción de la paz y del desarrollo que interese a cada nación.

Lo ha dicho el Papa Benedicto XVI en el discurso a los participantes al Congreso del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes sobre este tema.

La inmigración invita a iluminar la unidad de la familia humana, el valor de la acogida, de la hospitalidad y del amor para el prójimo. Para ser acogedores los cristianos deberán saber ser disponibles a la escucha de la Palabra de Dios, que llama a imitar a Cristo y a permanecer unidos a Él. Sólo en tal modo se convierten en disponibles para el prójimo y no ceden nunca a la tentación del desprecio y del rechazo a quien es distinto. La acogida invita a repensar críticamente el actual modelo de sociedad basado sólo sobre los valores materiales.